DOS TIPOS DE LÍDERES Existen dos tipos distintos de líderes.

Al Tipo Uno yo lo llamo el catalizador. El catalizador es el que pone en movimiento el proyecto.

El Tipo Dos es el consolidador. Estos son los que mantienen el proyecto en movimiento, una vez levantado.

El Tipo Uno es el diseñador. El Tipo Dos es el desarrollador. Los consolidadores desarrollan lo que ha pensado el diseñador.

El Tipo Uno es el motivador. El Tipo Dos es el administrador. El Tipo Dos sabe hacer que el proyecto levantado por el Tipo Uno funcione sin problemas una vez establecido. El Tipo Uno es el emprendedor. Él o ella típicamente comienzan algo por su propia cuenta. Sin embargo, a medida que crece la organización, el emprendedor se debe convertir en el ejecutivo. Los ejecutivos trabajan a través de otros. Saben que no pueden mantener solos lo que echaron a andar.

Hay dos tipos claramente distintos de habilidades en el liderazgo. Ambos tipos son necesarios en las iglesias, las familias, el gobierno y los negocios. Al comenzar, se necesita el catalizador del Tipo Uno: el diseñador, motivador o emprendedor. Más tarde, en la fase de consolidación, se necesitan los administradores y desarrolladores del Tipo Dos, gente que sepa administrar y llevar adelante la operación diaria. Pablo es un buen ejemplo de líder Tipo Uno. Era un pionero, un hombre en movimiento que nunca se quedaba mucho tiempo en el mismo lugar. Echaba a andar algo y decía: «Ahora hazte cargo tú». Dejaba a Timoteo, Tito, Epafrodito o algún otro administrador a cargo de la operación diaria de aquello que él había comenzado. Pablo era un líder del Tipo Uno. En cambio, Timoteo, Tito y Epafrodito eran líderes del Tipo Dos. La Biblia dice: «Te dejé en Creta para que pusieras en orden lo que quedaba por hacer y en cada pueblo nombraras ancianos de la iglesia, de acuerdo con las instrucciones que te di». Otras versiones dicen: «Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé».2 «Para que pusieras en orden las cosas que aún se necesitaban hacer».3 El líder sabio conoce sus propios puntos fuertes y débiles, y los compensa por medio de su equipo de trabajo. Es muy raro encontrar un líder que sea catalizador y consolidador a la vez. Cuando lo encontramos, suele estar entre los millonarios, las personas que se hallan en los puestos más altos de las corporaciones y los que manejan los mayores negocios. Se trata de personalidades dinámicas que también tienen la capacidad de crecer con la organización. Nehemías era uno de ellos.

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