Ninguna persona es la “Mente Maestra”, pero la suma total de las mentes del grupo, sistematizadas, organizadas y dirigidas a un fin claro, en un espíritu de colaboración armoniosa, forman el poder que me hizo ganar dinero. No hay dos mentes en el grupo puntualmente iguales, pero cada uno de sus miembros hace lo que se espera que haga y lo hace mejor de lo que podría realizarlo cualquier otra persona en el mundo.

Diferencias sobresalientes y modos de operación de la mente consciente y la subconsciente:

Percibirá las diferencias principales mediante las siguientes ilustraciones: la mente consciente es como el navegante o capitán en el puente de una nave. Dirige el barco y da órdenes a los hombres del cuarto de máquinas, que a su vez controlan todas las calderas, instrumentos, sonares, etc. Los hombres del cuarto de máquinas no saben adónde van; siguen órdenes. Se estrellarían contra las rocas si el hombre del puente les diera instrucciones incompletas o erróneas basadas en sus cálculos con la brújula, el sextante u otros instrumentos.

Los hombres del cuarto de máquinas le obedecen porque tiene el mando, y él da órdenes que se cumplen automáticamente. Los miembros de la tripulación no replican al capitán; simplemente obedecen sus órdenes. El capitán es el señor de la nave y sus decretos se ejecutan.

De modo similar, su mente consciente es el capitán y señor de su barco, que representa su cuerpo, su entorno y todos sus asuntos. Su mente subconsciente obedece las órdenes que usted le da, en base a lo que su mente consciente considera y acepta como verdadero.

Cuando usted dice a la gente muchas veces: “No me lo puedo permitir”, su mente subconsciente le toma la palabra y se encarga de que no esté en condiciones de adquirir lo que usted desea. Mientras continúe diciendo: “No puedo permitirme ese automóvil, ese viaje a Europa, esa casa, ese abrigo de piel o estola de armiño”, puede estar seguro de que su mente subconsciente obedecerá sus órdenes y de que usted se pasará la vida experimentando la falta de todas esas cosas.

Su mente subconsciente trabaja veinticuatro horas al día y toma medidas para su propio bien. vertiendo en su regazo todo el fruto de sus pensamientos habituales.

Una mujer me escribió lo siguiente hace unos pocos meses: “Tengo setenta y cinco años y soy una viuda con una familia ya criada. Vivía sola y con una pensión.

Escuché sus conferencias sobre el poder de la mente subconsciente por medio de la repetición, la fe y la expectativa. Empecé a repetir frecuentemente y con sentimiento: “Me quieren. Estoy felizmente casada con un hombre amable, cariñoso y espiritual. ¡Estoy a salvo!”. Estuve haciendo esto muchas veces al día durante aproximadamente dos semanas, y un día me presentaron a un farmacéutico retirado, en la tienda de la esquina. Me pareció amable, comprensivo y muy creyente. Era la respuesta perfecta. En menos de una semana me propuso matrimonio y ahora estamos en Europa de luna de miel. Sé que la inteligencia de mi mente subconsciente nos juntó en un orden divino.” Esta mujer descubrió que la mina estaba en su interior. Su oración fue sentida en su corazón como verdadera y su afirmación se hundió como por osmosis en mente subconsciente, que es el medio creador. En el momento en que logró uno encarnación subjetiva, su mente subconsciente originó la respuesta mediante la ley de atracción. Su mente más profunda, llena de sabiduría e inteligencia, los junto a los dos en un orden divino. Asegúrese de pensar en cuantas cosas haya verdaderas, decentes, justas, puras, reputadas; si alguna virtud hay, si cosa digna de alabanza, en tales cosas pensad.
Somos seres sociales. Por tanto, se torna difícil, por no decir que prácticamente imposible, que alcancemos metas sin la ayuda de otros.

A estas alturas, puedes estar pensando: ¿Acaso no dependen de mi determinación, mi constancia y mi impulso los logros que yo obtenga? Sí, en un gran porcentaje. Empezar es fundamental, “es más de la mitad del camino”. Pero, se necesita de la ayuda y el apoyo de los demás. Puedes tener miles de proyectos, si no hay nadie que crea en ellos la situación se dificulta.

Otros te siguen porque ven tu poder de convicción en lo que crees y notan tu entusiasmo. ¿Has pensado en llegar solo allá arriba?

Esa mentalidad egoísta no es la mejor, ni es real. En tu camino de ascenso hay otros, los cuales depositan su fe en tus ideas. Por lo tanto es muy importante actuar con claridad y transparencia. No pienses, ni el más mínimo instante que llegar a la cumbre implica arrasar y dejar gente detrás de ti.

Tus ideas, tus metas, tus sueños, deben ser fiel reflejo de los valores que te identifican. No te prestes a “cualquier cosa” por llegar. No vale la pena que tu camino se manche con errores que hoy parecen simples, pero que pueden llegar a ser definitivos.

Sé que quieres llegar lejos. ¿De qué manera te ves? ¿Con una llegada repentina y una caída rápida? ¿Cierto que no? No sé tú. Yo te veo perdurando a través del tiempo.
Dejando un legado, una huella que valga la pena. Bueno y ¿Qué tiene que ver todo esto con los negocios? Muchísimo. ¿Quién no desea que su emprendimiento tenga un reconocimiento perdurable?

¿Has soñado con que tu empresa o tu idea se mantengan a través de varias generaciones? Entonces no olvides tener en cuenta a quienes te han acompañado en el camino. No olvides nunca valores tan importantes como la solidaridad y la lealtad. Jamás dejes de realizar tu idea con mística, responsabilidad y entrega. Cuando dejas de hacerlo las cosas flaquean y no vale la pena dejar perder todo aquello por lo que te has esforzado.

Recuerda cuando estés allá arriba, a tus clientes. Sin ellos no eres nada. A las personas que han sido tus empleados y te han ayudado a llegar. Que tu paso por este mundo sea más bien una estela por la que otros pueden caminar para alcanzar sus sueños.

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