Tú no consigues lo que quieres; consigues aquello en lo que te enfocas.
Donde va tu enfoque, va tu energÃa.
Donde está tu energÃa, se crea el impulso (momentum). Y cuando ese impulso se mantiene en el tiempo, los resultados se vuelven prácticamente inevitables.
La ironÃa de la vida es que el éxito está al alcance de muchas personas, pero alcanzarlo depende de cada uno de nosotros.
Lamentablemente, la mayorÃa pasará toda su vida trabajando, esforzándose y, aun asÃ, viviendo con limitaciones económicas, sin llegar a cumplir sus sueños.
No porque el éxito no exista, sino porque nunca se atrevieron a dar el paso que podÃa transformar su vida.
Algunos nunca encontraron un mentor que los guiara. Pero hay una realidad aún más triste: muchos sà encuentran al mentor correcto y, aun asÃ, no aprovechan la oportunidad, porque todavÃa no están preparados para aprender, cambiar y actuar.
Como dice un conocido principio: "Cuando el alumno está listo, el maestro aparece." Pero también es cierto que, cuando el maestro aparece, el alumno no siempre está listo para escucharlo.