Un País que no conoce su historia, está condenado a repetirla

Un País que no conoce su historia, está condenado a repetirla

La República Dominicana es un país ubicado en el este de La Española, isla del Archipiélago de las Antillas, entre el Océano Atlántico y el Mar Caribe. Mi país comparte la isla con la hermana República de Haití.

Historia de la República Dominicana

A la llegada a la Isla de Babeque o Haití la expedición española comandada por Cristóbal Colon el 5 de Diciembre del 1492, ésta se halla poblada por aborígenes, en su mayoria de la raza taina. Estaban organizados por cacicazgos. Existían cinco regiones o cacicazgos: Marien, Magua, Maguana, Jaragua e Higüey. Cada región estaba comandada por un jefe o Cacique. los caciques Guacanagarix, Guarionex, Caonabo, Bohechío y Cayacoa eran los titulares a la llegada de los españoles.

Los indígenas les atribuyen a los españoles poderes sobrenaturales y los tratan con honores y veneración. Guacanagarix, el cacique que hospedó a Colón y a sus hombres, los trató muy cortésmente y les concedió todos los deseos que tuvieron.

“De este hecho es que viene la frase: óyeme, este tiene complejo de Guacanagarix”

Una vez que se fundó la colonia, una serie de primacías tomaron lugar en La Española, como le llamaron los españoles. Se sucedieron la fundación de la primera Iglesia, la primera Universidad, el primer hospital, el primer ingenio azucarero y, por supuesto, los primeros abusos y los primeros incumplimientos de tratados con los nativos; “Por eso es llamada la Ciudad Primada de América”

Durante los primeros 200 años, los españoles tuvieron el control de la isla. Este control lo empezaron a perder con los contrabandos en la parte norte, así como la piratería incesante que mantenían los franceses, los holandeses y los ingleses. Los franceses fueron los más beneficiados, ya que lograron quedar con el control de la parte oeste de la isla. A partir de ese instante empieza a configurarse lo que llegaría a ser Haití.

Cuando los haitianos declaran su independencia en 1804, inmediatamente pasan a controlar a un Santo Domingo que estaba prácticamente en abandono por parte de los españoles.

En 1808 Juan Sánchez Ramírez y Ciriaco Ramírez apoyados por los ingleses, comandaron una ofensiva para reconquistar el territorio. Las tropas inglesas ocupan Santo Domingo hasta agosto en que abandonan y la parte Este vuelve a ser colonia de España. El 11 de julio de 1809 los franceses aceptaron capitular y reconocer la derrota. Así se inicia el período de España Boba que duró hasta 1821. Este fue un periodo muy flojo en todos los sentidos.

Inspirado por las ideas liberales Núñez de Cácerez conspira contra España en el Este y el primero de diciembre de 1821 proclama la independencia de la parte Este de la isla creando así el Estado Independiente del Haití Español. Esto se recoge en la historia como Independencia Efímera. Boyer al final decide ocupar la parte Este de la isla en febrero de 1822, tan solo tres meses después de la proclamación de independencia por Núñez de Cáceres

Proceso de Independencia

Con la llegada de Boyer a la parte de la isla se abolió la esclavitud y se planteó una profunda reforma agraria. Con esto se da inicio a la Dominación Haitiana, el 9 de febrero de 1822.

Cuando en febrero de 1822, la parte oriental de la isla, cediendo tan sólo a la fuerza de las circunstancias, aceptó recibir el ejército del general Boyer que, como amigo, fue más allá de los límites de una y otra parte, los españoles dominicanos no pudieron creer que, con tan disimulada perfidia, hubiera podido faltar a las promesas que le sirvieron de pretexto para ocupar el país y sin las cuales hubiese debido vencer muchas dificultades y hasta caminar sobre nuestros cadáveres, si lo suerte lo hubiese favorecido.

No hubo un solo dominicano que no le recibiera entonces sin demostraciones de simpatía. Por doquier donde pasaba, el pueblo salía a su encuentro; creía encontrar en el hombre que acababa de recibir en el Norte el título de pacificador, la protección que le había sido prometida de una manera tan hipócrita; pero muy pronto, mirando a través del velo que escondía sus perniciosas intenciones, se descubrió que se había entregado el país a su opresor, ¡a un tirano feroz!…

Con él entró en Santo Domingo la maraña de todos los vicios y de todos los desórdenes, la perfidia, la delación, la división, la calumnia, la violencia, la usurpación y los odios personales, desconocidos hasta entonces en el alma de ese pueblo bondadoso…

Sus decretos y sus disposiciones fueron los principios de la discordia y la señal de la destrucción. Por medio de su sistema maquiavélico y que todo lo desorganizaba, obligó a las familias más respetables a emigrar, y con ellas desaparecieron de la tierra los talentos, las riquezas, el comercio y la agricultura. Alejó de su consejo y de los principales empleos a los hombres que hubieran podido defender los derechos de sus conciudadanos, proponer un remedio a sus males y hacer conocer las verdaderas necesidades del país.

Menospreciando todos los principios del derecho público y de gentes, redujo a muchas familias a la miseria y a la indigencia, quitándoles sus propiedades para reunirlas al dominio de la República, darlas a individuos de la parte occidental o venderlas a vil precio a los mismos. Desoló la campiña y destruyó la agricultura y el comercio. Despojó las iglesias de sus riquezas, maltrató y humilló a los ministros de la religión, los privó de sus rentas y de sus derechos y, con su negligencia, dejó que cayeran en ruinas los edificios públicos para que sus lugartenientes se aprovecharan de los destrozos y pudiesen de tal suerte satisfacer la avaricia que traían consigo desde el occidente.

El 16 de julio de 1838 un grupo de jóvenes fundaron el movimiento clandestino La Trinitaria, con el propósito de lograr la separación definitiva del gobierno haitiano. Esta Sociedad estaba encabezada por Juan Pablo Duarte, y que le siguieron un grupo de compañeros con ideales de libertad.

Debido al trabajo que realizaron los jóvenes de la Sociedad Secreta La Trinitaria los ideales de libertad se extendieron por todo el territorio de la parte Este. Los trinitarios se unieron al movimiento de La Reforma, para juntos derrocar a Jean Pierre Boyer, quien es obligado a salir al exilio en 26 de enero de 1843. Sube al poder Charles Herard y se convocó a elecciones para elegir diputados al Congreso, participando los trinitarias.

Los trinitarios aprovecharon dichas elecciones para hacer campaña por la separación de Haití y la proclamación de la República Dominicana. Cuando Charles Herard (haitiano) se enteró de la política de los trinitarios, inició la persecución de éstos. Juan Pablo Duarte tuvo que salir del país, Francisco del Rosario Sánchez tuvo que esconderse y Ramón Matías Mella fue apresado.

Independencia

Los preparativos para lograr la independencia continuaron. En 1843, aunque Duarte no estaba, los trinitarios no cejaban en sus acciones y en la causa de la libertad del país. Francisco del Rosario Sánchez, Ramón Matías Mella y Vicente Celestino Duarte dirigían a los trinitarios, quienes casi sin recursos hacían circular las ideas en hojas manuscritas, para organizarse y sumar adherentes a las ideas separatistas. En el exterior, Duarte buscó armamentos y otros recursos, principalmente en Venezuela y Curazao. Al no tener el éxito esperado, ordenó hacer uso de los bienes familiares en beneficio de la causa independizadora.

Los patriotas habían planeado que en la noche del 27 de febrero tomarían posesión de todos los fuertes emplazados en la muralla y del puerto. Para llevar a cabo estas acciones, contaban con la cooperación de varios militares que apoyaban la causa y que estaban dispuestos a entregar sus posiciones y ayudar a tomar la Fortaleza.

La noche del martes 27 de febrero de 1844 se congregaron poco a poco pequeños grupos de patriotas que provenían de las distintas zonas de la ciudad. El comienzo de la acción separatista radical fue indicado por un “trabucazo” disparado por Ramón Matías Mella en la Puerta de la Misericordia, y que fue oído por todos los habitantes de la ciudad.

Esa misma noche la República Dominicana era proclamada por Francisco del Rosario Sánchez, Ramón Matías Mella, y otros patriotas, quienes expresarían a las autoridades haitianas su indestructible resolución de ser libres e independientes, sin que ninguna amenaza fuera capaz de retractar su voluntad. Ese 27 de febrero se izó la Bandera Dominicana en la Puerta del Conde.

Ante el apoyo popular y de diversos grupos que unían sus fuerzas por la libertad, los haitianos se consideraron incapaces de combatir un alzamiento de tal magnitud, y el 28 de febrero se obtuvo la capitulación de la guarnición haitiana.

Luego de proclamada la Independencia de la República se formó una Junta Central Gubernativa encabezada por Francisco del Rosario Sánchez y se iniciaron los preparativos para la defensa de la República Dominicana frente a las pretensiones que tenía el gobierno haitiano de unificarse nuevamente. Una de las tareas que tenía la Junta Central Gubernativa era convocar la Asamblea Legislativa para redactar la Constitución de la República Dominicana. Importantes hombres se reunieron en San Cristóbal y elaboraron un proyecto de constitución democrática siguiendo el ejemplo de otros países. Esta fue aprobada el 6 de noviembre de 1844.

La naciente República quedó dirigida por una bajo el poder de los conservadores hasta el 14 de noviembre de 1844 en que Pedro Santana es electo como el Primer Presidente Constitucional de la República Dominicana.

Durante varios años los haitianos realizaron varias invasiones, pero que fueron frustradas por el ejército Dominicano.
Tomen por favor un tiempo para analizar el simple factor que ha causado la mayor parte de los cambios importantes en nuestro nación. Y esto ha sido la vulnerabilidad que en que en algunos momentos ha estado sumergida nuestra amada patria. Si no cuidamos de nuestra casa, alguien mas la va a ocupar…

Quiero dejarlos con este pensamiento, en una época en que nuestro vecino país, Haití esta pasando por el momento mas critico de su historia, en donde gracias a Dios esta recibiendo el apoyo de una gran cantidad de paises y organizaciones, que han tornado su vista hacia esa parte de la isla y están dispuestos a colaborar para lograr que sus habitantes tengan una mejor calidad de vida. Ayudemos, apoyemos, pero sobretodo mantengamos nuestros ojos y bien abiertos y cuidemos del legado que nos dejaron los Trinitarios:” Somos una República Libre, Soberana e Independiente de toda Dominación Extranjera”…

No hay tierra tan hermosa como la mía, Muchas gracias.

Maria Matos.

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